La muerte es un proceso natural de la vida; sin embargo, casi nadie esta preparado para enfrentarse a ella.
Cuando perdemos a un ser querido, el dolor puede ser abrumador y muchas veces no sabemos cómo afrontarlo, ya que en nuestra cultura no estamos preparados para la muerte. Esta falta de herramientas puede hacer que el duelo sea tan intenso que afecte profundamente nuestra vida emocional, física y conductual, llegando incluso a generar depresión o un duelo patológico. Es importante reconocer que el dolor puede manifestarse de distintas formas y buscar apoyo si lo necesitas.
Algunas de las manifestaciones más comunes en un duelo son:
- Dolor
- Llanto
- Angustia
- Sensación de soledad
- Miedo
- Enojo o coraje
- Trastornos del sueño
- Desesperanza
- Culpabilidad
- Trastornos alimenticios
- Falta de concentración
- Sensación de un nudo en la garganta, etc.
Si bien todas estas manifestaciones son frecuentes, es importante que las observes, aceptes, trabajes y, sobre todo, reconozcas si están afectándote de una manera que ya no puedes resolver por cuenta propia, para que, en caso de necesitarlo, pidas ayuda.


¿Cómo saber si necesito apoyo para afrontar mi duelo?
Cada persona experimenta su dolor de manera única y no existe una duración precisa para sobreponerse; sin embargo, el tiempo, la reflexión y el apoyo de tus seres queridos, te permitirán poco a poco, irte restableciendo. No obstante, existen duelos muy difíciles de sobrellevar, en los que el tiempo no basta para sanar, en esos casos es importante acudir a un tanatólogo que te ayude a comprender y vivir tu proceso.
Si sientes que no sabes cómo lidiar con lo que sientes y que tus emociones te rebasan. Si tras el correr de los meses el dolor continúa sintiéndose con igual o mayor intensidad, si te impide dormir, comer o realizar tus actividades diarias, o si sientes que has perdido todo propósito, es muy importante que busques la ayuda de un profesional que te guíe, acompañe y apoye en tu proceso para que logres reponerte.
Ten en cuenta que aceptar una pérdida no significa olvidar a tu ser amado, sino aprender a vivir sin su presencia pero manteniendo su cariño, enseñanzas y recuerdos. Significa volver a encontrar motivos para seguir adelante, sintiendo tranquilidad en tu corazón.
¿Cuáles son los beneficios de la terapia tanatológica?
- Asimilar y comprender tus emociones tras la pérdida.
- Procesar tu dolor y vivir con recuerdos sanos.
- Adquirir herramientas para trabajar tus emociones y sentimientos.
- Facilitar la expresión de tus experiencias en relación con la persona fallecida.
- Reajustar y retomar tu vida con propósito y sentido.

Preguntas frecuentes:
Tras la pérdida de un ser querido, ¿cómo me puede ayudar la tanatología?
La tanatología es una disciplina muy amplia que puede ayudar a las personas que están pasando por un proceso de duelo, mismo que puede presentarse por el fallecimiento de un familiar; por la muerte de una mascota; la pérdida de la propia salud o un ser querido; una ruptura amorosa; una crisis por la edad, etc.
En este caso particular, un tanatólogo puede ayudarle a comprender y asimilar tu pérdida; a reconocer, aceptar y enfrentar tus emociones; a reestructurar tu vida sin la presencia física de tu ser amado, entre otras. La terapia te ofrece un espacio para tratar tu duelo, externar y validar tus emociones y vivencia, para así poder comprender lo sucedido y reencontrar la tranquilidad.
¿Qué es un tanatólogo?
Un tanatólogo es una persona que ha realizado cursos o especializaciones sobre tanatología, por lo que se encuentra plenamente capacitada para ayudar o acompañar a las personas que se encuentran viviendo un proceso de duelo.
Por su parte, la terapia de duelo o tanatológica debe ser impartida por un profesional capacitado, el cual puede ser un psicólogo o psiquiatra.
¿Qué es el duelo?
El duelo es un proceso normal y necesario, de adaptación ante una nueva realidad, cuyo objetivo es restablecer el equilibrio de una persona ante una pérdida significativa.
¿Cuánto tiempo dura el duelo?
Cada duelo es único, por lo que su duración puede variar de persona a persona.
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